Calahorra, lo que ofrece al visitante

Calahorra

El municipio de Calahorra, perteneciente a la Comunidad Autónoma de la Rioja, está enclavado en la confluencia en la que se une el río Cidacos con el río Ebro, en una fértil vega que convierte sus huertas en el principal motor de la economía de la localidad.

Calahorra está rodeada de un entorno natural con parajes de una gran belleza e interés ecológico, como el Macizo de los Agudos, lugar en el que se encuentran dos grandes monolitos de roca, los cuales miden 45 y 30 metros, recibiendo los nombres de Picuezo y Picueza, respectivamente. O el Pantano de Estanco-Perdiguero, un bello espacio que ha sido habilitado como zona de recreo.

Tanto los alrededores de la población como toda la comarca se convierten en un paraíso para los amantes de la naturaleza, aunque también para aquéllos que son aficionados a las actividades al aire libre y a los deportes de aventura y riesgo. No sólo hay muchas posibilidades de practicar cualquiera de estos deportes, sino que en la localidad existen empresas que se dedican a organizar y a orientarnos en la práctica de los mismos, garantizándonos así, de igual manera, la diversión, pero de forma segura y con todas las garantías.

Uno de los espacios destacables junto a la localidad es el Parque de Cidacos, del cual parte la Vía Verde ocupando lo que antaño fue un estrecho camino del ferrocarril. Este hermoso parque está cruzado por el río que le da nombre y alberga rincones de gran belleza.

Otro atractivo del municipio es su amplio patrimonio histórico y artístico. Tiene una gran cantidad de obras interesantes, tanto en lo que se refiere a su arquitectura religiosa como a sus construcciones civiles. Buena muestra de ello son su Catedral y sus Iglesias, los restos que aún permanecen de la época de los asentamientos romanos, su casco antiguo o varias de sus estatuas, como la de La Matrona, símbolo de la localidad.

En lo que se refiere a la gastronomía de Calahorra, cabe mencionar, en primer lugar, lo merecido de su fama. Está basada en la gran variedad y calidad de los productos de su huerta, en alimentos como sus alcachofas, espárragos, alubias verdes, tomates, cardos o pimientos verdes, entre otras verduras que se combinan con sus carnes, de entre las que destaca el lechal, resultando de ello exquisitos guisos. Y no debemos olvidar los postres, no dejando de degustar durante nuestra estancia el típico pastel de Calahorra, así como sus exquisitos mantecados, mantecosas y magdalenas.

Hablando de la gastronomía, no podemos dejar pasar de largo la importancia que para esta población tienen sus fábricas conserveras, que comercializan y dan a conocer al exterior estos productos ofrecidos por sus huertas, con marcas de un gran prestigio que todos conocemos. También debemos destacar que cada año, hacia el mes de abril o mayo, tienen lugar en Calahorra las Jornadas Gastronómicas de la Verdura, el objetivo de las cuales es promocionar los productos de su huerta y dar a conocer sus exquisitas recetas.

Si todo lo arriba mencionado, el entorno natural de la localidad, su patrimonio y su gastronomía, son factores que atraen al visitante a Calahorra, no es menos cierto que aún queda otro factor importante, que son sus fiestas, muchas y muy animadas, ello debido en gran parte a la activa participación de las peñas en las mismas.

Entre las muchas fiestas que se celebran destacan las patronales, de las cuales hay dos al año: las de invierno, que tienen lugar a primeros de marzo y las de verano, a finales de agosto. Los festejos taurinos de todo tipo son los actos estrella de estas fiestas.

Es muy interesante su Semana Santa, con las diferentes procesiones y la escenificación de la Pasión de Cristo. O el mercado romano que tiene lugar el fin de semana anterior a la misma, el Mercafòrum, en el que aparte de las paraditas de artesanía y otros productos se llevan a cabo diversos actos de temática romana.

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