Las Reales Atarazanas de Sevilla son una de las grandes razones por las que tenemos que acercarnos al corazón de la ciudad. A un paso del río Guadalquivir y de camino hacia la Giralda, damos con siete impresionantes naves que llaman a la paz sobre todo, si tenemos en cuenta el ruido por el que a menudo está caracterizado esa zona de la capital andaluza.

La historia está señalada en este increíble espacio y para todo aquel que le guste conocer, sin duda debe dedicarle un poco de tiempo puesto que el disfrute está más que asegurado. La belleza que hay desde su interior es también un fuerte reclamo que nos gusta tener en cuenta y es que casi en ruinas, se mantuvieron abandonadas durante décadas sin que se echase cuenta de ellas.

¿Cuál es la historia de las Reales Atarazanas de Sevilla?

Construidas en 1252 durante el reinado de Alfonso X El Sabio, su función principal fue la de astilleros. Las naves se encontraban adosadas a la muralla almohade que en su momento fue una de las importantes de toda la ciudad de Sevilla. La arquitectura, perfectamente diseñada, tuvo como inicio el ser un híbrido gótico mudéjar del arte sevillano e históricamente ha ido ganando una buena cantidad de seguidores en todo este tiempo.

Después de todo lo pasado con las Reales Atarazanas en su tiempo de construcción y moldeado, en la segunda mitad del siglo XV el edificio terminó por retirase de su uso tradicional para convertirse en el objetivo de principal de cantidad de transformaciones.

En el año 1993, la Junta de Andalucía mandó iniciar un proyecto de recuperación de dicho monumento gracias al uso de espacio cultural que se quería dar con el mismo. Poco a poco la utilización ha sido cada vez más fuerte y, buscando un espacio dónde hacer eventos de gran envergadura o de mediana, se le ha ido sacando partido.

Las visitas a las Reales Atarazanas son una realidad de lo más bello. Turistas de todo el mundo se acercan con el fin de conseguir unas fotografías bien logradas del sitio. La leyenda, historia y diseño interior que hay dispuestos es lo que llama a todo el mundo.

Cabe anotar que en 2016 el Ayuntamiento de Sevilla mandó paralizar las obras que estaban haciendo de restauración y hasta el día de hoy, debido a que esto es de carácter indefinido, no se sabe cómo acabará todo el asunto. En cualquier caso, el conjunto monumental se puede perfectamente visitar.