Semana Santa en Valladolid

Asómate al fervor popular de Valladolid capital, Medina de Rioseco, Medina del Campo y Tordesillas. Ofrecen unas celebraciones de la Semana Santa que han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico Internacional, Nacional y Regional.

Todos los pueblos de Valladolid hacen patente su sentimiento religioso mostrando en días de Semana Santa, “vírgenes y cristos” que cruzan sus calles ante la devoción patente de sus ciudadanos.

Los pasos de la más bella imaginería y los cofrades, componen auténticos cuadros de arte y pasión. Cada primavera, Valladolid vela a ritmo de tambores y trompetas, mientras muestra una perfecta simbiosis entre arte, tradición y fe.

Declarada de Interés Turístico Internacional


La Semana Santa de Valladolid es, por derecho propio, una de las principales exposiciones de imaginería religiosa del mundo. Es una manifestación a caballo entre lo religioso y lo puramente artístico, que proporciona a los creyentes un motivo de reflexión, y a los demás la posibilidad, única, de ver las calles recorridas por unas imágenes que durante el año reposan en museos, iglesias y conventos.

La razón de lo que sienten los vecinos de la ciudad del Pisuerga por esta maravilla que es la Semana Santa, estriba en el hecho de todos ellos saben que esta celebración hay que verla, hay que vivirla, porque es única. Y una buena manera de hacerlo puede ser recuperando una vieja tradición que muchos continúan celebrando y que consiste en anticiparse a los propios desfiles recorriendo las iglesia, recreándose así, en la contemplación detenida de los pasos.

La primera visita de esta ruta puede empezar en la iglesia de San Andrés , donde, solamente en Semana Santa, es posible contemplar tres pasos: «Camino del Calvario» , «Cristo Despojado» y «Preparativos para la crucifixión«.

La siguiente parada habría que hacerla en la iglesia de Santiago, que durante estos días es la que más pasos alberga entre sus centenarios muros. En concreto, siete, tantos como las palabras que, según las Escrituras, pronunció Cristo en la Cruz. Las más de 20 figuras que allí pueden contemplarse salieron de los talleres de algunos de los más afamados escultores de todas las épocas: Pompeyo Leoni, Gregorio Fernández, Francisco de Rincón, etc . Sin embargo, conviene centrar la atención en tres de los pasos: «Sed tengo» , «Padre, perdónalos…» y «En tus manos encomiendo mi espíritu«.

En la iglesia de la Vera Cruz se encuentra el paso «El Descendimiento» , llamado también «El Reventón» , que es el nombre popular de uno de los conjuntos más voluminosos y exactos de toda la Semana Santa de Valladolid.

En esta misma iglesia de Valladolid pueden admirarse también los pasos de «El Ecce Homo» , también llamado «Cristo de los Artilleros» o «de la Caña» , original así mismo de Gregorio Fenández , la «Oración del Huerto» , posible creación de Andrés Solanes , cuya documentación desapareció en el incendio que asoló este templo en 1806, y «El Señor atado a la columna» , una de las piezas más valiosas de Gregorio Fernández . Y presidiendo el altar mayor de la iglesia veremos la imagen titular de la cofradía «Nuestra Señora de la Vera Cruz» , considerada por muchos historiadores como la obra maestra de Gregorio Fernández . .

Muy cerca de la Vera Cruz se encuentra otra iglesia que conviene visitar: la Penitencial de Jesús , en una bocacalle de las que dan a la Plaza Mayor. En ella es posible contemplar dos pasos más: «Nuestro Padre Jesús Nazareno» , titular de la cofradía y obra anónima del siglo XVII, y «El Cristo del Despojo» , realizada por Claudio Cortijo , se cree que en 1801. En este paso de figura única conviene observar la espalda, una pura llaga, que, como indicó el escritor Juan Agapito y Revilla, tiene «tal cúmulo de sangre, que huye la compasión y entra el horror» .

Otra espalda portentosa que despierta gran devoción en Valladolid es la del «Cristo del Perdón» , propiedad de la cofradía de la Sagrada Pasión, que puede contemplarse en la iglesia conventual de San Quirce y Santa Julita . Es obra de Bernardo Rincón , año 1656, por lo que nos encontramos ante una de las figuras más antiguas de cuantas desfilan por las calles de la ciudad. En este mismo convento se guarda la imagen de Nuestro Padre Jesús Flagelado, que forma parte del paso «El Azotamiento del Señor«.

Pero cualquier ruta que se haga por las iglesias de Valladolid en busca del espíritu que anima la Semana Santa, debe incluir, por obligación, la penitencial de las Angustias , donde desde hace más de cuatro siglos se venera la imagen más antigua de cuantas desfilan actualmente: «Nuestra Señora de las Angustias» . Se trata de una obra original de Juan de Juni , entre los años 1550 y 1564.

En cuanto a las procesiones se refiere es difícil elegir una sola de cuantas forman la Semana Santa de Valladolid. Ante la disyuntiva lo más sencillo es recomendar la gran Procesión General del Viernes , en la que es posible verlo casi todo de una vez .

Sin embargo, hay otros desfiles más intimistas y dramáticos que esa gran «apoteosis» del Viernes Santo. Son numerosas las procesiones que a lo largo de toda la Semana recorren incesantemente las calles y las plazas de toda una ciudad que vibra con ellas y con el sonido monocorde de los tambores. De arriba abajo, de norte a sur, en todas las direcciones, es fácil encontrar pasos y cofrades desfilando, hasta el punto de que las jornadas del Jueves y Viernes Santo prácticamente se enlazan por medio de varias procesiones.

Sin embargo, antes de que llegue ese momento supremo, una de las manifestaciones del Viernes Santo que no hay que perderse en Valladolid, es la lectura del pregón que anuncia el acto religioso que se va a celebrar a partir de las doce en la Plaza Mayor. El pregonero oficial de la cofradía de las Siete Palabras , es el responsable de leer en numerosas calles y plazas el pregón, que convertido en verso, ha recibido del arzobispo a primeras horas de esta misma mañana. A éste le acompañan numerosos cofrades a caballo, que componen una hermosa estampa en una ciudad poco acostumbrada a ser recorrida por esos bellos équidos.

A las doce de la mañana del viernes hay que estar, por fuerza, en la Plaza Mayor, donde se celebra uno de los actos más clásicos de todo la Semana Santa de Valladolid; el Sermón de las Siete Palabras , una costumbre que ya ha cumplido medio siglo y que rememora las que pronunció Cristo en la Cruz antes de morir, presidido por uno de los pasos más hermosos de toda la Semana Santa: «En tus manos encomiendo mi espíritu».

Con este paso se recuperó, en 1943, la costumbre de pronunciar el Sermón de las Siete Palabras en la calle, ya que antiguamente se hacía en el interior de las iglesias de Valladolid. Sin embargo, mucho antes había sido tradición celebrarlo en la llamada Plaza del Mercado, allá por el siglo XVI.

Pero sin duda de ningún tipo, el plato fuerte es la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, que desde las siete y media de la tarde y hasta bien entrada la noche, recorre todo el centro de la ciudad, en cuyas aceras se agolpan miles de personas deseosas de contemplar este espectáculo de inigualable belleza.

Valladolid se convierte en Semana Santa en un museo al aire libre, que hace ver a todos los que nos visitan que aquí en Valladolid y en Semana Santa, el silencio tiene un significado distinto.

Viajero